Alan Kowalski Cáncer de próstata
Historia de paciente · Texas, EE. UU.

«Una segunda opinión mejoró mi plan de tratamiento.»

Tras oír en su país que la cirugía era su única opción real, Alan quiso asegurarse. Una segunda opinión a través de nuestra red lo orientó hacia la radioterapia avanzada del MD Anderson Radiation Center del American Hospital de Estambul.

«Una segunda opinión a través de su red mejoró mi plan de tratamiento. Rápidos y humanos.»

El diagnóstico

A Alan, de 67 años y residente en Texas, le diagnosticaron un cáncer de próstata localizado de riesgo intermedio después de que un PSA en ascenso llevara a una biopsia. De la primera consulta salió con la impresión de que la cirugía era prácticamente su única opción, y no se quedó tranquilo con esa respuesta sin una segunda mirada.

«Soy de los que se leen el manual dos veces —dice Alan—. Ante una decisión así quería más de un experto en la sala.»

Una segunda opinión que abrió opciones

Alan nos envió su histórico de PSA, el informe de la biopsia y la resonancia. Organizamos una segunda opinión por escrito con un especialista en oncología radioterápica de nuestra red. La revisión confirmó que, para su perfil de riesgo, la radioterapia actual guiada por imagen (con o sin hormonoterapia de corta duración) era una alternativa bien establecida a la cirugía, con un perfil de efectos secundarios distinto que merecía la pena valorar.

Por primera vez, Alan sintió que elegía entre opciones reales en lugar de que le entregaran un único camino.

El tratamiento en el MD Anderson Radiation Center

Alan optó por la radioterapia en el MD Anderson Radiation Treatment Center del American Hospital de Estambul, a cargo del Prof. Dr. Uğur Selek, oncólogo radioterápico que dirige el centro y se formó en MD Anderson, en Houston. Su tratamiento empleó técnicas precisas guiadas por imagen, pensadas para proteger el tejido sano de alrededor.

«El centro llevaba el nombre de uno de los hospitales oncológicos más famosos de Estados Unidos —señala Alan—. Pero lo que importaba en el día a día era que el equipo del Dr. Selek me trataba como si tuviera todo el tiempo del mundo para mis preguntas.»

La vuelta a casa

Alan completó su tratamiento de radioterapia y volvió a Texas con un calendario de seguimiento claro para el control del PSA, todo documentado para su urólogo local. Su coordinador organizó las revisiones y se aseguró de que su documentación llegara a casa antes que él.

«Recibí un tratamiento que quizá nunca me habría planteado, de un equipo en el que confiaba, y encima me quedó dinero para disfrutar de la jubilación —dice—. Esa segunda opinión fue la mejor llamada que he hecho en mi vida.»

Lee más historias de pacientes

Cada trayectoria es distinta. Descubre cómo otras familias afrontaron su diagnóstico con nosotros.

Ver todas las historias